Hace ya casi un mes que estuve en Santiago pero si he esperado a poner este post es porque pensaba poder rescatar las fotografías que hice con mi teléfono móvil de varios rincones de esta increíble ciudad que me parecieron interesantes. Pero me ha sido imposible sin el cable para transmitir datos. Al final he puesto una imagen de archivo y éste es más o menos el relato de los hechos:
Mi avión, procedente de Reus, aterrizó en Lavacolla a eso de las ocho y media de la mañana. Serían cerca de las nueve cuando el autobús nos dejó en la estación de autobuses de Santiago. Comprobé que había autobuses a todas horas y hasta las siete de la tarde para Ferrol, mi destino final de ese viaje y yo no tenía ninguna prisa por llegar. ¿Quién quiere abandonar esta ciudad, Santiago de Compostela, si una razón no le obliga a ello?Iba a pasear por sus calles hasta que me cansara y después me iba a sentar a leer. Llevaba dos libros conmigo. Uno de ellos, este Hornby que había empezado a leer unas semanas antes en Masdenverge. ¿Cabía algún plan mejor?
Pero nada más salir de la estación de autobuses me encontré con el punto de alquiler de bicicletas... Hacía Sol. Parecía el día ideal para probar este servicio en Santiago y una buena ocasión para conocer más a fondo la ciudad, tomar unas buenas fotitos... así que volví a la estación, en donde estaba justamente la oficina, para contratar el servicio
Llamar al encargado, que en ese momento no andaba por ahí, sino por algún otro sitio, formalizar el contrato, hinchar las ruedas de la bicicleta, informarme de todo lo que debía saber, que era poco, consumió una parte de la mañana -El tiempo discurre a otra velocidad más lenta en esta ciudad y me atrevería a decir que en toda Galicia- pero por fin estaba sobre una bicicleta dispuesto a rastrear hasta el último rincón de Santiago
Lo primero que me encontré al salir de la estación de autobuses fue una buena cuesta...y me di cuenta que no es lo mismo escalar una pendiente en la realidad que hacerlo en el Gim al ritmo de una canción de Lady Gaga...
Después de la ardua ascensión y cortar por un trecho de pleno monte, y detenerme para realizar algunas fotos con mi teléfono móvil, que algún día pienso poder ofreceros, descendía por las calles de un barrio periférico de casas bien adosadas y de nuevo volvía a tropezarme... con más cuestas. Santiago, lisa y llanamente, no es Barcelona, ni Amsterdam, está instalada en un cerro. Pero eso no debería de preocupar a un practicante aventajado de Spining... (no, si lleva una bicicleta en condiciones)
Al poco, con la rueda delantera deshinchada... decidí cambiar de bici en el punto del servicio maś próximo situado por detrás de la plaza del Obradoiro.
Imposible no detenerse y admirar el increíble conjunto monumental, con el hostal de los Reyes Católicos, el palacio de Gelmirez, la catedral y una representación del movimiento 15M acampados en la plaza
En el punto de alquiler, me encontré con que todo eran cacharros destartalados y maltratados. El mejor de todos tenía el pedal torcido. Decidí ir con un pedal roto hasta el siguiente punto del servicio, que estaba en la plaza de Vigo, cerca del Campus para cambiar otra vez de bici...
Me costó llegar al punto y tampoco ahí encontré una bici en condiciones. Peregriné entre uno y otro punto de la ciudad por calles sin carril bici para encontrar bicis destartaladas y vandalizadas...
Con la última en un estado algo mejor que las otras, regresé a la consigna de la estación para cambiarme de ropa -estaba sudado por el esfuerzo- y deshacerme de la bicicleta. El resultado no había sido lo bucólico que yo esperaba.
Emprendí esta vez el camino al centro de la ciudad andando, que es lo que tenía que haber hecho desde un principio, de haberlo sabido.
Después de varias semanas sin llover, Santiago tenía el aspecto de una de esas piedras que sacas del agua y pierden su brillo, esa pátina que las hace especiales
En veinte minutos estuve en el centro de la Ciudad
Me acerqué al mercado de abastos, con sus naves románicas de techos bajos construídas enteramente en piedra, que ofrece una semblanza de como debía de ser un mercado medieval y que siempre visito para ver a las vendedoras de productos autóctonos: quesos, pimientos, grelos, patacas...
Eran casi las dos y busqué un sitio para comer después de contratar el alojamiento para el día siguiente. Por si queréis saberlo: en una fonda de la calle Algalia de arriba.
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4 comentarios:
Mejor qque dos libros ... ¡un e-reader!, jajajjaja. Preguntabas si había un plan mejor ¿no?, pues eso, la única forma que se me ocurre de mejorarlo es llevar un e-reader en lugar de dos libros. Le debo una visita a un amigo de Santiago, que me lo está recordando a menudo. Leyéndote me han entrado muchas ganas de ir para allá...
Ronro, no pierdas tiempo y ves a Santiago en cuanto puedas. Yo ya he estado muchas veces ahí, por eso me pude concentrar en la lectura de mi Hornby (aquel que empezé en el post de ajedrez, pizza y misa) porque si no, es imposible resistirse al encanto de esa Ciudad.
Y no te de pena si llueve porque entonces estará en todo su jugo. Por mi experiencia no te aconsejaría alquilar una bici. Sin duda tu e-reader supera mi plan inicial, pero ¿quién quiere un e-reader teniendo un buen amigo, y en Santiago!!
bueno!, vale: llévatelo, por si acaso
Santiago merece la pena hasta en burro.
En algún sitio he leido que en Barcelona tienen que subir las bicicletas en camiones a la parte alta de la ciudad porque la gente las alquila solo para bajar y se acumulan todas en la parte baja y llana.
El médico me ha dado permiso a pesar de mis meniscos rotos para montar en bici y estoy haciendo un estudio topográfico de mi barrio para ver qué hago (si la compro o nio). Nunca me di cuenta de que desde mi casa todo es bajar.
Un abfrazo
sí, imagino que resulta muy cool ahora mismo en barcelona desplazarse en bici desde la zona alta hasta el born por ejemplo, para tomar una copa
Claro que volver a subir ya no es lo mismo
supongo que la bici te ayudaría a fortalecer la musculatura que rodea la rodilla, no sé
Madrid o una gran parte de la Ciudad también está ubicada en un cerro, ¿no?
Ya te estoy viendo con el goniómetro para por tu barrio
ya nos contarás
abrazo
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